Principales enfermedades de la vejez

Hipertensión arterial

La sangre circula con una determinada presión por las arterias, que es lo que se denomina tensión arterial. La máxima es cuando el corazón se contrae y la mínima cuando el corazón se dilata.

La hipertensión es un factor de riesgo para enfermedades cardiacas y cerebrovasculares.

Los factores que influyen en ella son: la edad y los antecedentes familiares, el exceso de peso y el sedentarismo, llevar una mala dieta con exceso de sal, el estrés y algunos fármacos.

Los médicos son los que diagnostican esta enfermedad y darán pautas para el día a día, sin embargo hay algunas recomendaciones aplicables a todas las personas:

  • Modificar la dieta, comiendo alimentos bajos en sal, con pocas calorías para bajar de peso y limitando la ingesta de alcohol.
  • Realizar ejercicio físico para perder peso, quitar estrés y mantener la función cardiaca.
  • Eliminar el consumo de tabaco y vigilar la diabetes.

Diabetes mellitus

Se trata de una enfermedad muy frecuente en las personas mayores, que se caracteriza por tener un nivel de azúcar elevado en sangre, lo que conlleva consecuencias a largo plazo: riesgo de ictus, lesiones cutáneas, infecciones,…También pueden verse afectados los riñones y las retinas. También aumenta el riesgo de padecer infecciones especialmente cuando se es anciano.

Los diabéticos deben tener especial cuidado con la alimentación, con una dieta baja en calorías y en azúcar. La alimentación se hará en varias comidas. Se debe realizar ejercicio físico.

La inyección de insulina es el tratamiento para la Diabetes.

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Enfermedades osteoarticulares

La más común es la Artrosis y se presenta principalmente en las mujeres. Afecta en mayor medida a las manos, la columna vertebral y las extremidades inferiores. Los tratamientos actuales se enfocan en aliviar el dolor.

Otra enfermedad muy común es la osteoporosis, que se caracteriza por un aumento de la fragilidad del esqueleto debido a una pérdida de masa ósea. Se suele dar principalmente en mujeres, con edad avanzada y con antecedentes familiares. También es un factor importante la falta de ejercicio físico y de calcio en la dieta. Obviamente afectan negativamente el tabaquismo y el alcoholismo.

El lumbago también es muy común en las personas de avanzada edad.

Enfermedades relativas a la vista y el oído

La vista y el oído son los sentidos que más sufren. A continuación detallamos algunos de los problemas que sufren.

   Vista

Suele suceder una pérdida de visión, lo que acarrea problemas en la realización de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, así como en las relaciones sociales, lo que implica una menor autonomía de la persona y en consecuencia una menor calidad de vida. Las enfermedades más comunes en relativas a los ojos son las siguientes: cataratas, retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular senil.

A medida que se va perdiendo la visión disminuye la seguridad de la persona y puede ocurrir que aumente la ansiedad. Es imprescindible hacer el entorno más seguro y que facilite la orientación, a fin de conservar la autonomía e independencia personal.

       El oído

Al igual que ocurre con la vista, los problemas de audición suponen un deterioro en la calidad de vida de las personas., ya que supone una inadaptación al medio que puede provocar ansiedad, y depresión.

Las enfermedades más frecuentes relativas a los oídos son: los tapones por cerumen, las presbiacusa y acúfenos (pitido o zumbido).

Para comunicarse con gente con problemas de audición no hace falta elevar el tono de voz, sino que hay que hablar de manera sosegada, mirándoles de frente y vocalizando.

Ictus

Ocurre cuando a una parte del cerebro no le llega riego sanguíneo.  La recuperación e un Ictus dependen de la extensión afectada, la zona dañada y el tiempo que pasa hasta que se restablece el riego.

Hay varios factores que incrementan el riesgo de sufrir un ictus, como son la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo,…

Pueden quedar secuelas a nivel físico y psicológico.

  • A nivel físico:

Movimiento: puede quedar una discapacidad secundaria como pérdida de fuerza, falta de coordinación o pérdida de control de movimiento. Generalmente mejoran con la rehabilitación, aunque la recuperación puede no ser completa.

Caídas: las personas que sufren un ictus son más propensas a las caídas. Para intentar evitarlo hay que realizar ejercicios para fortalecer la musculatura y mejorar el equilibrio. Como prevención conviene identificar y modificar los elementos que tengan un mayor riesgo de ocasionar caídas, así como emplear ayudas para evitarlas (alfombras, poner sillas en ducha o bañera, colocar asideros y usar zapatos con suela antideslizante).

Visión: se puede producir la pérdida de la mitad del campo de visual y en ocasiones la persona no es consciente de esta pérdida de visión, por lo que la familia debe ayudar al paciente que mire hacia el lado afectado para compensar la visión.

Lenguaje: puede verse trastornado. Cuando el paciente no es capaz de expresarse adecuadamente ni comprender lo que le comunican se dice que sufre afasia. Cuando se altera el habla y tiene dificultades para articular palabras padece disartria. y por último, cuando la persona no puede emitir ninguna palabra tiene mutismo.

Sensibilidad: generalmente se manifiesta con hormigueo, sensaciones desagradables, falta de sensibilidad al tacto y dificultades de movilidad en un único lado del cuerpo, pudiendo producirse quemaduras y heridas por la falta de sensibilidad.

Espasticidad: consiste en una contracción permanente de ciertos músculos, lo que se traduce en rigidez, dolor, contracturas y dificultades para realizar algunos movimientos.

Dolor: puede ser:

Dolor central: es superficial y empeora con el tacto, el agua o los movimientos.

Dolor de hombro: del brazo paralizado.

Disfagia: es la dificultad para tragar. Se puede modificar la dieta y también existen técnicas de alimentación seguras. En los casos más graves de disfagia la alimentación se deberá realizar por medio de una sonda. Cuando esta se necesite por un periodo corto se utiliza la sonda nasal, pero cuando se vaya a necesitar por un tiempo prolongado se requiere introducirla sonda directamente en el estómago, que es lo que se denomina gastrostomía.

Incontinencia urinaria: en general suele ser una secuela transitoria.

  • A nivel psicológico:

Alteraciones del estado de ánimo: son muy frecuentes la depresión, la ansiedad (con o sin ataque de pánico), la labilidad emocional (pasar de la risa al llanto sin motivo o reírse sin causa aparente), la apatía, la irritabilidad y la falta de consciencia de las secuelas de haber sufrido un ictus.

Afectación cognitiva: traduciéndose en una pérdida de memoria, atención, orientación, dificultades en la organización de las tareas, etc…

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Depresión

Es una enfermedad muy común en las personas mayores. Se ve incentivada por sentimientos como la soledad y la sensación de improductividad, al mismo tiempo que por factores como la pérdida de las personas queridas, de miembros del círculo social y por el aislamiento de la persona.

Esta enfermedad psicológica reduce la sensación de apetito, con el consecuente riesgo para la salud que eso conlleva en las personas mayores, al no seguir una dieta equilibrada. También afecta negativamente al sueño, provocando en ocasiones insomnio, lo que implica mayor fatiga tanto muscular como cerebral. La depresión provoca un sentimiento de culpa sin motivo al igual que pensamientos recurrentes de muerte y de suicidio.

En estos casos a parte de seguir la medicación recetada por el médico, conviene intentar reforzar la autoestima de la persona y evitar que tome decisiones importantes mientras esté enfermo, ya que la depresión es temporal.

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